Configurando Catacumbas: Mundos Soñados

Siguiendo los planteamientos conceptuales de la XIV Bienal de La Habana, el proyecto artístico Configurando Catacumbas reúne a 11 artistas de Holguín con un propósito: transformar los espacios del Centro Provincial de Artes Plásticas en medios de comunicación que emitan mensajes hacia el futuro. Desde diversas miradas generacionales e ideoestéticas, los creadores plantean reflexiones históricas, filosóficas y ambientales sobre la evolución humana, que sirven de analogía a la imaginación temporal y a la búsqueda de alternativas" como sugiere el evento, para que podamos "encontrar una oportunidad de recuperar la posibilidad de un futuro". Configurar... viene precedida de Digital Valise (2009-2010), un proyecto itinerante sobre libros de artista organizado por Ernesto Blanco Sanciprián y Ramiro Ricardo con creadores del Atelier de Li'Ile, Québec, Canadá.

El tema "Arte y nuevas tecnologías" reunió a 27 artistas de Holguín y Quebec que intentaron responder a las preguntas que se plantean en las antípodas del desarrollo tecnológico para entender el papel que juegan las nuevas tecnologías en la era contemporánea, tanto desde una dimensión local como internacional. Sus piezas viajaron por ciudades y países en una maleta metálica llamada "Valija Digital". Además, destaca el libro de artistas entregado a Su Santidad el Papa Francisco durante su visita a Cuba en 2015 cuando hizo escala en Holguín. El libro resultó de una colección de obras realizadas por 15 artistas, todas inspiradas en la Virgen de la Caridad de El Cobre. Fue editado por la Editorial Cuadernos Papiro y entregado en un joyero con una bandera cubana grabada, diseñada por Luis R. Silva y elaborada con el artesano Omer Ricardo. Fue elaborada con tablones de madera rústica de una palmera real talada en Barajagua, Monumento Nacional, lugar donde se rindió homenaje a la imagen mariana tras su hallazgo en la bahía de Nipe en 1612.

Otro antecedente fue Shibboleth, una intervención de la escultora colombiana Doris Salcedo en la Sala Turbinas de la galería Tate Modern de Londres (2007), concebida como si un terremoto hubiera agrietado las paredes de uno de los templos del arte contemporáneo. Asimismo, el Cementerio del Arte de Morille (2005), en Salamanca, España, es un insólito lugar funerario en el que se han enterrado una treintena de obras de arte contemporáneo; se trata de una invitación a reflexionar sobre el papel de la obra de arte y su relación con el espacio museístico.

Por último, obras como Pide un deseo (2009), un entorno de Eduardo Ponjuán (una caja fuerte construida en una galería de todo) y Hospicio de utopías fallidas. Un tratado sobre el paisaje (1996) (construida con botellas de vidrio y otros materiales insertados) dan sentido a esta nueva intervención en la galería.

Este nuevo ejercicio creativo y colaborativo pretende abrir un diálogo sobre la evolución humana y su
futuro desde una perspectiva amplia, en la que tiene cabida tanto el pensamiento más progresista como la visión más visión apocalíptica. Reúne piezas elaboradas en diferentes formatos; algunas fueron realizadas con uso de nuevas tecnologías; otras utilizan herramientas comunes y tradicionales en las artes visuales, así como diversos materiales "precarios" o alternativos.

Las piezas se introducen individualmente en botellas, reivindicando la metáfora poética y comunicativa
encarnada en este símbolo. Una duodécima botella contendrá todos los residuos o sedimentos documentales en una memoria USB: textos, documentos, vídeos, bloques de grabado, planos, bocetos, etc.; éstos pasarán a formar parte de la historia del proyecto. Como contenedores de las creaciones, las botellas se cerrarán herméticamente con tapones de corcho y cera, y se expondrán en la galería antes de su entierro. Para ello, se colocarán en el interior de una maleta hecha con corteza de palmera, presentada como un objeto escultórico. El conjunto se valora como un objeto único, expuesto al paso del tiempo y a la acción de los elementos ambientales sobre él después del entierro.

La nueva valija será guardada en las instalaciones del Centro de las Artes de Holguín (enterrada bajo su suelo), lugar cuidadosamente elegido por su ubicación geográfica y sus coordenadas en relación con las distancias a los centros culturales de París, La Habana y Nueva York. Estas distancias ya han sido recorridas por algunos, pero son mundos aún por visitar por otros artistas que han visitado la instalación. Los azulejos, grabados con textos identificativos en bajorrelieve, no interferirán en el uso de los espacios físicos de la institución.

La acción performativa del entierro será un apoyo espiritual en un momento de crisis; señalará un movimiento hacia el futuro en un plazo de aproximadamente 20 años. Una vez transcurrido el periodo de tiempo decidido, se exhumará para evaluar las predicciones y las probabilidades de cada artista respecto a sus respectivas piezas. La fecha no es casual; la exhumación de estas obras se ajusta a la mayoría de edad de la galería (50 años). El esfuerzo por predecir el futuro ha sido siempre motivo de prácticas cotidianas de los hombres a través del tiempo y de diferentes maneras. Esta vez lo hacemos mediante ofrendas de votos simbólicos con diferentes predicciones.

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